
Prensa IVIC/ Edith García.- El Anarhynchus wilsonia, conocido popularmente como Playero Pico Grueso, se enfrenta a una crisis silenciosa en las costas del estado Nueva Esparta.
Tras años de monitoreo, los expertos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) han encendido las alarmas: la población de esta pequeña ave playera ha sufrido un descenso abrupto del 60 % en poco más de una década.
Desde el año 2006, el Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del IVIC mantuvo una línea de investigación constante sobre las aves acuáticas en los rpincipales ecosistemas de la isla de Margarita.
Este esfuerzo, iniciado por la recordada Dra. Virginia Sanz, dejó una base de conocimiento sólida sobre la abundancia y diversidad de este grupo de aves así como también la identificación de las principales amenazas que enfrentan en sus ambientes, como por ejemplo el impacto de los microplástico.
Hoy, el biólogo marino Wilber Bernay, Profesional Asociado a la Investigación (PAI), lidera el proyecto «Biología Reproductiva del Playero Pico Grueso en la isla de Margarita», buscando descifrar las causas asociadas a este desplome poblacional.
«La Dra. Sanz estimó un tamaño poblacional de 160 individuos, pero en un lapso de 13 años la cifra comenzó a decrecer abruptamente. Esa reducción del 60 % fue el detonante para iniciar este proyecto de seguimiento reproductivo», explica Bernay.
Vulnerabilidad a ras de suelo
El estudio se concentra en localidades estratégicas de la isla: El Horcón (Este y Oeste), Laguna de Raya y Boca de Río, cerca de la Escuela de Ciencias Aplicadas del Mar (ECAM). Durante la temporada reproductiva que va de mayo a agosto, los científicos capturan a las parejas reproductivas para anillarlas y regresarlas al medio, las cuales se caracterizan por su alta fidelidad a sus sitios de anidación. También monitorizan sus nidos para evaluar el éxito de eclosión de los huevos.
Sin embargo, su mayor fortaleza es también su mayor debilidad. El Playero Pico Grueso construye sus nidos directamente sobre el suelo, poniendo usualmente tres huevos. Esta característica los deja expuestos a una «tormenta perfecta» de amenazas:
Depredación natural y urbana: El auge de aves de presa como zamuros y rapaces, sumado a la proliferación de perros errantes.
Contaminación: La acumulación de desechos y basura cerca de las zonas de anidación.
Presión humana: Perturbaciones antrópicas que interrumpen el ciclo de vida de la especie.
Ciencia y Comunidad: El reto de la conciencia
A pesar de que los habitantes de las zonas costeras reconocen que hoy hay menos aves que antes, el equipo del IVIC ha identificado una brecha crítica: la falta de herramientas y motivación para el cambio.
«Hemos notado poco interés en involucrarse directamente, a pesar de que saben que existe un problema», señala Bernay. Para contrarrestar esto, el proyecto ha forjado una alianza estratégica con los Infocentros locales para difundir el conocimiento científico y fomentar la creación de brigadas comunitarias.
El rescate del Playero Pico Grueso no solo depende de los datos recolectados en el laboratorio, sino de la capacidad de las comunidades margariteñas para proteger los nidos que, a ras de suelo, guardan el futuro de esta especie distintiva del Caribe venezolano.



