
Prensa IVIC/ Edith García.- En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el estudio de los materiales estratégicos se ha convertido en el nuevo motor del desarrollo global. Bajo este escenario, el Dr. Pedro Silva, Jefe del Centro de Física del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), llevó el sello de la ciencia venezolana al prestigioso Congreso Internacional de Metales Raros, Materiales y Nuevas Tecnologías (RAREMET 2026), celebrado en Rusia.
El evento reunió a expertos de alrededor de 20 países para debatir el presente y futuro de las «tierras raras», elementos químicos que hoy están en la mira del planeta debido a su altísimo valor estratégico y sus revolucionarias aplicaciones científicas y tecnológicas.
Para el Dr. Silva, el interés global por estos elementos no es una novedad. Desde hace casi una década, el científico venezolano ha liderado esta línea de investigación en el Laboratorio de Física de la Materia Condensada del Centro de Física del IVIC, mucho antes de que el tema se convirtiera en una tendencia internacional.
»Desde hace años he venido trabajando con tierras raras, porque sus átomos tienen propiedades magnéticas importantes. Siempre hemos usado algunos de ellos para modificar y mejorar el comportamiento de otros materiales», explica el Dr. Silva.
El congreso en Rusia no solo sirvió para intercambiar conocimientos teóricos y resultados experimentales, sino para evaluar cómo las naciones que poseen estos recursos los obtienen, los procesan y los aprovechan al máximo.
El poder de transformar la materia: De la luz al magnetismo
Durante el encuentro, el investigador venezolano captó la atención de la comunidad internacional con su ponencia titulada “Magnetismo inducido por defectos en perovskitas de zirconato de bario dopadas con cerio”.
La base de este trabajo se remonta a una colaboración internacional desarrollada en Brasil junto a los Centros de Física e Ingeniería de Materiales del IVIC. El equipo tomó una estructura semiconductora llamada perovskita (Zirconato de Bario) y le añadió apenas una mínima fracción (menos del 1%) de una tierra rara (Cerio). El resultado fue sorprendente, el material modificado mejoró sus múltiples propiedades, entre ellas la fotoluminiscencia, es decir, la capacidad de emitir luz en distintas longitudes de onda (colores) y adquirió propiedades magnéticas.
Este hallazgo no se queda en el papel; tiene una utilidad práctica impresionante:
Astrofísica y alta tecnología: Puede emplearse en la fabricación de detectores de alta frecuencia y en sistemas de astrofísica nuclear.
Magnetismo controlado: El experimento también reveló propiedades ferromagnéticas. Para entender este comportamiento a nivel microscópico, el equipo científico utilizó en sus laboratorios la técnica de Resonancia Paramagnética Electrónica, la cual permite interactuar con los electrones para monitorear los cambios magnéticos en el material.
¿Por qué las tierras raras están cambiando la ciencia?
Desde la perspectiva de la física del estado sólido, las tierras raras son ideales, porque poseen una estructura electrónica fascinante que, al interactuar con el material que las hospeda, altera lo que los científicos conocen como bandas de energía.
»Al introducir estos materiales, los mecanismos de conducción de los electrones se modifican por completo. Esto nos permite manipular el material para mejorar sus propiedades según lo que necesitemos», señala el jefe del Centro de Física del IVIC.
En definitiva, la facilidad de estos elementos para alterar la estructura y las interacciones entre átomos es lo que los hace tan cotizados en la ciencia moderna.




