IVIC avanza en terapias para regenerar piel

Prensa IVIC/ Edith García.-  Imaginar el cabello humano no solo como un elemento estético, sino como una “fábrica” natural y accesible de células madre capaces de regenerar heridas la piel dañada, ya no es ciencia ficción. Es la realidad que impulsa el Centro de Medicina Regenerativa «Dr. Egidio Romano» del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

​En el seminario del Centro de Medicina Regenerativa (CMR) «Microambiente del folículo piloso: Potencial terapéutico en regeneración de piel», la doctora Bélgica Molina, compartió los prometedores alcances de esta línea de investigación, en la cual utiliza la “raíz del cabello” (folículo piloso) obtenida mediante una simple depilación como una fuente económica, rápida y no invasiva de células madre.

​Para explicar cómo funciona el entorno donde habitan estas células, la Dra. Molina recurrió a una metáfora tan humana como descriptiva:

​»Este microambiente lo podemos ver como un bosque. Un bosque tiene las condiciones y el ambiente adecuado para que vivan ciertos animales e insectos. De igual forma ocurre en el folículo piloso».

​En el folículo piloso, hay un espacio específico (nicho) que funciona como un centro de reserva, donde las células madre se mantienen resguardadas y estables. Sin embargo, al recibir las señales biológicas correctas, estas células migran de su zona de confort, cambian su forma y asumen una misión titánica: transformarse para construir nueva piel y folículos pilosos.

​Curar heridas

​La investigación llevada por Molina, que tuvo sus inicios en su tesis doctoral al aislar estas células en la región de la prominencia del folículo, ya muestra resultados sumamente alentadores en el laboratorio.

​El equipo del CMR del IVIC logró aislar un tipo de células llamadas “células estromales mesenquimales” de folículos pilosos de humanos para investigar sus efectos en modelos animales (ratones) de heridas de la piel. El proceso y sus efectos se pueden resumir en tres pilares fundamentales.

​Reclutamiento celular: Al colocar las células en las heridas, estas actúan como un faro de señalización en apenas tres días, liberando factores que guían y “llaman” a otras células para iniciar la reconstrucción del tejido dañado.

​Oxigenación y nutrición: Promueven la creación de nuevos vasos sanguíneos, lo que duplica el flujo de oxígeno y nutrientes hacia la zona afectada.

​Efecto antiinflamatorio: Disminuyen la inflamación, acelerando el proceso natural de reparación dérmica.

​Uno de los puntos más innovadores de este trabajo es que es un proceso que ofrece un acceso sumamente sencillo.

​“Además, como otras células estromales mesenquimales, obtenidas de otros sitios del cuerpo, no producen rechazo inmunológico lo que permite usarlas en diferentes pacientes”, explicó la Dra. Molina.

Aunque son resultados preliminares obtenidos en modelos experimentales el uso de estas células pueden tener un impacto importante en la regeneración de piel.