
Prensa IVIC / Edith García.– En la búsqueda constante de respuestas de la ciencia ante los desafíos de la salud global, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) impulsa una investigación que mira hacia el propio diseño de la naturaleza humana para combatir los efectos de las enfermedades neurodegenerativas.
Desde el Laboratorio de Síntesis Orgánica y Productos Naturales del Centro de Química, el MSc. William Vera lidera el proyecto “Síntesis de derivados del ácido quinurénico con potencial farmacológico frente a las enfermedades de Alzheimer y Parkinson”. La iniciativa busca emular y potenciar un mecanismo de defensa que el cerebro humano activa de forma natural ante el avance de estas condiciones.
El punto de partida de esta investigación es el ácido quinurénico, una sustancia neuroprotectora derivada del aminoácido triptófano. De manera natural, el cerebro incrementa los niveles de este ácido cuando se presenta el Alzheimer, actuando como un escudo para proteger a las neuronas.
El Dr. Vera explica que el objetivo del proyecto es sintetizar compuestos derivados de este ácido que puedan bloquear la enzima acetilcolinesterasa. Esta enzima es responsable de destruir la acetilcolina, un neurotransmisor clave para la comunicación celular (sinapsis), el cual disminuye drásticamente en pacientes con Alzheimer.
»Bloqueando la enzima, aumenta la concentración del neurotransmisor, mejorando las propiedades cognitivas de los pacientes, la memoria, las funciones físicas, la destreza y la capacidad de aprendizaje», señaló el experto, precisando que este enfoque también podría proyectarse al Parkinson, dado que ambas patologías comparten un carácter neurodegenerativo y un impacto progresivo en las funciones cognitivas.
El proyecto se encuentra actualmente en su fase inicial, combinando la química experimental con la tecnología digital. Gracias a una colaboración con el Laboratorio de Fisicoquímica Teórica de Materiales, dirigido por el Dr. David Coll, el equipo utiliza modelos computacionales para simular cómo se unirían estos nuevos compuestos a la enzima.
Simulación digital: Se evalúa la energía de afinidad y unión de una serie de compuestos propuestos.
Selección: Se eligen los compuestos que demuestran un acoplamiento más eficiente.
Síntesis: El laboratorio pasa a la creación física de las moléculas para iniciar futuros estudios biológicos y toxicológicos.
El largo viaje hacia un fármaco
Al ser consultado sobre el tiempo estimado para que estos hallazgos puedan ser probados en seres humanos, el Dr. Vera prefirió mantener una postura realista, recordando que la creación de un medicamento seguro requiere superar estrictas etapas metodológicas:
Fase Actual (Investigación básica): Identificación del blanco terapéutico y síntesis de los primeros compuestos candidatos.
Pruebas preclínicas: Ensayos in vitro (cultivos celulares) y pruebas en modelos animales para estudiar la absorción, distribución, metabolismo, toxicidad y efectos secundarios del compuesto.
Fases clínicas (En humanos): Primero en un grupo de voluntarios sanos para verificar la seguridad del compuesto, y posteriormente en pacientes diagnosticados con la enfermedad para evaluar su eficacia real.
Un legado para el bienestar humano
Más allá de la complejidad de las fórmulas y los laboratorios, el motor de este proyecto es profundamente social.
Para el Dr. Vera, la ciencia adquiere su verdadero valor cuando se traduce en el bienestar de la población.
»La investigación tiene que estar dirigida siempre con un objetivo, pensar en el bienestar de la humanidad, de la población, del país. Aportar un granito de arena. Los resultados de nuestra investigación, te aseguro que algún aporte positivo arrojarán; a las generaciones posteriores les servirán estos estudios de guía para continuar el camino, si es que nosotros no lo logramos», concluyó el científico.



